¿Cuándo empezó el aislamiento?

¿Cuándo empezó el aislamiento?

Hace días que pienso en escribir algo que nos ayude a entender que por qué nos cuesta tanto el aislamiento social. 

Ya leí tanto al respecto que no encontraba nada que decir  sin caer en el lugar común que escuchamos todos estos días. Las emociones entran en juego,  nos descolocan y nos desbordan. Tiramos por tierra hábitos y rutinas instauradas desde hace años. Nos vemos obligadas a tomar nuevos roles dentro de la casa, enfrentarnos con nosotras mismas y como si esto fuera poco, la incertidumbre de no saber hasta cuándo durará todo esto y qué pasará el día después. 

Entonces me planteé lo paradójico de la construcción social en que nos movemos. 

Echemos un vistazo a nuestras vidas antes del aislamiento social, impuesto, para minimizar las consecuencias de este Virus que vino  a cambiar la historia.

Vivimos en casas y barrios que priorizan el espacio privado y cada vez es  menor el espacio público. Nuestra sociedad crea contextos en los que las diferencias de edad, raza, nacionalidad, género, orientación sexual y religión, generan conflictos que tienden a aislarnos y dividirnos en nuestra vida cotidiana, lo que hace más difícil formar parte de una red social física. 

Esto se observa claramente en el comportamiento de las personas; el aislamiento y la inseguridad son cada vez más frecuentes y la depresión ataca a tres de cada diez habitantes  del mundo. 

Como contrapartida, vemos cómo crecen las relaciones virtuales, la pregunta es… 

¿Pueden las redes suplir las relaciones interpersonales física? 

La presión invisible que sentimos para ser parecidos al resto, nos obliga a perder nuestra  individualidad, a punto tal de tener que aislarnos para no sentirnos rechazados. 

Entonces si hasta ahora esta era la tendencia, ¿por qué la imposición del aislamiento nos angustia y desestabiliza?

El ser humano es una especie sociable, esta característica se encuentra arraigada en nuestro cuerpo y en nuestro cerebro, vivir en comunidad y compartir nuestros conocimientos tiene que ver con nuestro éxito como especie. El intercambio de información va más allá de cuestiones como seguridad, alimentación o  amistad; se trata de espacio, tiempo, sueños, esperanzas y mucho más. 

La repercusión social en nuestra vida cotidiana es total, te pusiste a pensar ¿cuántas de las alegrías o preocupaciones están ligadas al relacionamiento con otras personas?

 Seguramente tu respuesta será: TODAS.

Nos reunimos para compartir experiencias, no importa con quienes. Compartimos hobbies, aprendizajes, proyectos de vida, nos rodeamos de familia en momentos importantes… porque es en comunidad e interactuando con otros como llevamos a tope nuestras emociones y anhelos. 

Cuando nos piden que nos aislemos esta construcción en la que nos sentimos seguros se desmorona desestabilizando todos los esquemas. 

Repensar las relaciones sociales

Las invito entonces a repensar las relaciones sociales y que juntas nos comprometamos a la construcción de un mundo mejor, donde seamos capaces de respetar las individualidades y no obliguemos a nadie a confinarse por ser “raro”.

Nos llenamos la boca diciendo que vivimos en comunidad y el siglo XXI es el siglo de la hiperconectividad y la soledad en partes iguales. Nos encontramos ante una pandemia a nivel global  mucho peor que la del Covid-19, llamada Soledad.

¿Cómo se entiende esto?

Mientras tenemos conexión al instante con el mundo entero, millones de personas se sienten solas, ¿por qué si cada vez estamos conectadas, tenemos esta sensación de soledad? 

Volvamos a párrafos anteriores donde decía que el ser humano es un ser social  pero no sólo eso, además necesita vivir en comunidad. 

Y me dirás… 

-yo en mi edificio vivo con 20 familias más.- ¿Acaso no es eso una comunidad de vecinos?

-Perfecto, que sólo se cruzan cada tanto en el ascensor y con muchos ni siquiera te saludas-.

Todos trabajamos 10 ó 12 horas diarias, ponemos piloto automático y continuamos con la rutina. De esta manera, seguimos sintiéndonos solos aunque vivamos rodeados de vecinos. 

Hasta ayer nomás, no nos detuvimos a pensarlo porque nuestro día está lleno de ruidos que no nos permiten hacer consciente nuestra soledad. Pero hoy esos ruidos se callaron y nos quedamos frente a frente con ella. 

No basta con estar rodeado de personas para sentirse acompañados ni tener relaciones con personas aisladas, lo que el ser humano necesita es vivir en comunidad. 

La sociedad es un círculo de hombres que conviven pacíficamente, y en ello no hay diferencia alguna con la comunidad. Pero en la sociedad los individuos no están esencialmente unidos como en aquella, sino esencialmente separados. Mientras en la comunidad permanecen unidos a pesar de todas las separaciones, en la sociedad permanecen separados a pesar de todas las uniones.

Ferdinand Tönnies

 

Vivir o sobrevivir

Vivir en sociedad significa sobrevivir pero sobrevivir no implica tener una vida plena. En mi opinión el secreto para vivir plenamente está en vivir en una verdadera comunidad, donde podamos llevar a la práctica todo lo que traemos aprendido en la memoria colectiva e individual.

-Pero Emilia!!!!!! Me estás complicando la cosa… ¿acaso no vivimos en comunidad?

-Noooooooo, vivimos en sociedad, hasta ahora lo que hicimos fue sobrevivir, es hora de empezar a vivir, y como dice la canción Honrar la Vida.

Llegó el momento de armar una verdadera comunidad… 

¿Cuáles son las características de una comunidad? 

Es un grupo de personas que se organizan para mantenerse unidos en el tiempo, aplicando una serie de reglas comunes que cree relaciones basadas en el GANAR-GANAR.

Todos y cada uno de los integrantes de la comunidad tienen que tener intereses comunes. Cuando los intereses están definidos los objetivos que se planteen van a estar alineados a esos intereses, objetivos que toda la comunidad quiere conseguir.

Es entonces cuando nace la sinergia y la energía se potencia, todos estaremos enfocados en lo mismo y colaboraremos entre sí para alcanzarlos.  Y es aquí donde la magia comienza. Los integrantes de la comunidad no sólo se sentirán plenos y felices por haber alcanzado sus objetivos, sino que a su alrededor, habrá personas tan felices como ellos que cada vez se comprometerán más.

Las relaciones se volverán más sólidas y habrá más contacto entre las personas. Aparece la confianza y el sentido de pertenencia, encontraremos una razón de ser y la soledad desaparece. 

Esto conlleva un fuerte compromiso colectivo pero antes que nada individual, un cambio de mirada, deconstruir nuestra forma de vida para entre todos Honrar la vida.

Qué hacer para vivir en comunidad

  • CONFIAR  Confiar en mí y en las decisiones que tomo.  En las personas de las que me rodeo conscientemente. Vivimos llenas de miedos, en una sociedad del pánico a todo, esto es el resultado de haber permanecido tanto tiempo fuera de una verdadera comunidad. Es fundamental salir de ese círculo vicioso para convertirlo en virtuoso. Si pierdo la confianza en mí misma me convierto en alguien fácilmente manipulable. Te invito a trabajar la autoconfianza y la confianza en el ser humano. Pensalo así: si no confío en el otro, porque el otro debería confiar en mí. 
  •  COMPROMETERSE Buscá una comunidad con intereses afines a los tuyos y comprometete. Toda comunidad se edifica sobre el supuesto del GANAR-GANAR. Pensá que buscas de esa comunidad, pero principalmente que vas a aportar. 
  • EMPATIZAR  Comprender que el otro es otro, ponerme en su lugar sin perder mi individualidad. Empatizar significa comprender lo que al otro le sucede sin juzgarlo, no se trata de decirlo lo que debería sentir o cómo debería comportarse ante determinada situación, sino acompañarlo en esas circunstancias
  • RESPETAR Comunicar los diferentes puntos de vista con respeto atendiendo a todos con el mismo nivel de compromiso.
  • COOPERAR Toda comunidad tiene un objetivo común, trabajar en forma colaborativa para alcanzar este objetivo hará que todos lo alcancemos. 
  • ACCIONAR Como todo en la vida, para que se concrete necesita pasar a la acción. Si estás convencida, como yo, que vivir en comunidad es honrar la vida, no esperes más y ponete en movimiento. Buscá esa comunidad con la que te identificás y formá parte y si no existe creala. Hay miles de personas que tienen intereses comunes a los tuyos. Nada se disfruta más que construir entre todos.

Este aislamiento social impuesto ¿es el puntapié inicial para construir en base a valores comunitarios o va a potenciar los valores individuales que nos guiaron hasta el día de hoy?

Teniendo en cuenta los fundamentos de una comunidad ¿es posible que la sociedad toda se una en pos de un objetivo en común?