Las rutinas ¿nos juegan en contra?

Las rutinas ¿nos juegan en contra?

¿Sabías que el cerebro es haragán y no tiene ganas de trabajar? Por eso, cuando estamos acostumbrados a realizar siempre las mismas actividades, como por ejemplo, caminar o manejar siempre por el mismo camino y por nada nos desviamos, utilizamos siempre los mismos circuitos neuronales y no hacemos trabajar a nuestro cerebro. 

Un cerebro joven

Todos queremos tener un cuerpo saludable, pero es necesario acompañarlo con un cerebro que también sea saludable. Ahora bien, te preguntarás cuál es la forma de preservar a nuestro cerebro joven…

 mantenerlo en acción, 

crear nuevas redes neuronales.

Necesitamos “abrir nuestra cabeza”. Y qué gran oportunidad, el confinamiento. Reacomodarse, adaptarse, reinventarse se torna imprescindible en estos momentos. Te invitamos ahora que estás leyendo este artículo a que revises tus acciones y si comprobás que durante el transcurso de días elegiste siempre la misma opción o no pudiste organizar tus días y tus horarios, entonces es un aviso. Y te llegó el momento de ampliar tu panorama. 

¿Qué podrías hacer para cambiar estas rutinas? 

Te brindamos algunas posibilidades para este proceso: cocinar recetas diferentes, inclusive agregándole tu toque personal, realizar crucigramas, sopa de letras, buscar diferencias en dos dibujos iguales, cambiar de lugar los muebles de tu hogar o reciclarlos también. Si estás en tu casa, camina para atrás o hacia los costados, primero hacia un lado y después hacia el otro. Corta la comida con la mano contraria a la que siempre lo haces. Utilizá tu ingenio y comprobarás que superaste tu propio límite y diste un salto a tu creatividad. 

Una buena noticia 

Nuestro cerebro es un órgano que se caracteriza por su elasticidad, se modifica según los aprendizajes que enfrenta. 

La buena noticia es que no existe una edad límite para aprender, lo hacemos desde que nacemos hasta que partimos de esta vida

Todo lo que escuchamos, vemos en la calle, en la televisión, en el cine o todo lo que leemos, sea literatura, ciencia, etc. Aprender manualidades o algún oficio. Nos permite ampliar nuestra red neuronal o crear otra nueva. Está en cada persona reconocer que la depresión, el estrés y la ansiedad no permiten la salud de nuestro organismo.

Salí de la rutina emprendiendo

Emprender, te traslada totalmente de un sitio de confort a cambiar y enfocarte en una serie de acciones que necesitan de tu atención y tu energía. Tener un proyecto es lo que nos da vida. Planificá tu deseo, observá tus posibilidades, reinventate, organizá un plan con objetivos a lograr en un cierto camino para transitar. Aprovechá esta oportunidad. Tomá una hoja y escribí todo lo que te gustaría hacer durante el aislamiento. El tiempo que inviertas y que dediques a cada actividad , realizá la misma con calidad.

Cuando gestionar hábitos rutinarios 

Debemos darle participación a la rutina solo a aquellos hábitos que  son necesarios para nuestra existencia y para mantener un cerebro saludable. Necesitamos voluntad para iniciar el camino de aprendizaje que conlleva a establecer un hábito en tu vida. Requiere de nuestra parte que accionemos hasta automatizarlo. Por ejemplo, aprender a manejar. No importa  la edad que tengas, esto es sólo cuestión de aprendizaje. Para formar el hábito necesitamos un estímulo que nos permita el inicio del camino, una acción reiterada en el tiempo y una recompensa, es decir el beneficio de haber llegado a instalar el hábito. Te damos algunas ideas, para que puedas transformar en hábitos.

  • Tomar agua.
  • Comer sano.
  • Dormir entre 6 y 8 horas.
  • Realizar actividad física.
  • Resolver ejercicios mentales/ Brain gym.
  • Organizar las actividades laborales y domésticas.

El cerebro social

Uno de los factores que nos confirma que es posible salir de la rutina es nuestro cerebro social, primero porque somos personas que interactuamos y nos comunicamos todo el tiempo. El relacionarnos con otros nos permite salir de la rutina, reinventarnos, retroalimentarnos y nutrirnos. Es decir,  empoderarnos.

Ahora, sin contacto físico pero con encuentros a través de las pantallas, pero siempre juntas y unidas.