Un alma aventurera

Un alma aventurera

Nunca me imaginé que iba a escribir un título de esta naturaleza. Si me remonto a varios años atrás, el alma aventurera no tenía ni un centímetro de cabida en mi vida. 

Era un desafío que no era para mí. Siempre estuve segura de que jamás me movería de mi zona de confort. 

Era sumamente estudiosa, ordenada, respetaba los mandatos del momento. Digamos que siempre fui “correcta”. Tendríamos que ver hoy qué es lo correcto, pero eso lo dejamos para otro artículo. 

De dónde viene la palabra

Cuando hago referencia a la palabra aventura, aclaro que es un vocablo que viene del latín adventura, del futuro advenire, llegar, compuesto por el prefijo ad, que significa aproximación, dirección, presencia, venire, venir y el sufijo urus/ura que apunta al futuro. Aquí, lo enfocamos desde la etimología, anteriormente mencionada, la cual hace referencia al concepto de aventurarse, animarse, arriesgarse a algo distinto, a algo que uno tiene ganas de hacer. 

Del confort al desafío

Siempre estuve en varios proyectos a la vez y dedicarme a todos provocó muchas veces no mirar para adentro, no observar qué pasaba en mi interior. A lo mejor, te pasa lo mismo, querida lectora. Ahora, te aseguro que el día que te plantás y decidís, tomarte unos minutos para realizar un camino de introspección y te animás a “desestabilizarte positivamente”, es un gran paso, intentar salir de tu zona de confort. 

Primero sentirás una serie de dudas y de inseguridades. Es difícil abandonar el lugar de nuestra comodidad. Un torbellino de emociones te sacudirá por dentro, pero tranquila. Vas por buen camino.

Aquí va una sugerencia 

Registrá en una libreta todas las emociones que sientes y qué efecto causan en tu cuerpo. Sabés que estamos en este mundo en permanente evolución. Por lo tanto, cuando entres en este camino de aprendizaje, empoderate. 

 A tener en cuenta 

Para empoderarte necesitás esos minutos que destinás a concientizar una situación. Respondé las siguientes preguntas para clarificar tus deseos con tus pensamientos.

  • ¿Qué es lo que realmente quiero?, 
  • ¿Lo que estoy haciendo ahora, está dentro de mis deseos? 
  • Si pudiera proyectarme desde este momento a un año, trabajando de lo que me gusta, ¿qué haría? 
  • ¿Coincide ese plan con lo que estoy haciendo ahora?

Lo importante 

Si tu respuesta es negativa y llegás a la conclusión de que querés lanzarte a ese deseo o sentís que estás encaminada y anhelás ampliar tus horizontes. ¡Hacelo! ¡Que nada te detenga! El día que lo comprobé, me di cuenta de que no hay límites para lo que queremos lograr.

Arriesgarse es atreverse, aventurarse. Si las cosas no salen como vos querés, solo fue una experiencia; pero si salen como lo planificaste, no solo es una experiencia sino que además alcanzaste tu sueño. ¡Adelante!